Bailando en la cuarentena

En la búsqueda de actividades que podemos hacer en casa el baile toma protagonismo. Entre sus beneficios está el aumento de actividad física, la reducción del estrés, y, sí, la quema de calorías.

A pesar de que en muchas ocasiones nos olvidamos de este tipo de actividad, lo cierto es que podemos hacer, y mucho, bailando. No hace falta que nos montemos un gimnasio casero si no disfrutamos. Pongámonos a bailar en nuestro salón, en solitario o acompañados. Los beneficios están asegurados y podes tomar clases de baile online con nuestros profes en vivo.

El baile cuida nuestro cardio

Pues sí: existen numerosos estudios que indican que el baile puede ser un gran método de mover nuestro corazón y aumentar el cardio que realizamos. Los mayores beneficios, por supuesto, se cuentan en el baile aeróbico, pero, en general, bailar constituye una actividad aeróbica en sí misma. Esto, como bien sabemos, repercute beneficiosamente en la salud.

Esto se debe a que ayuda a reducir la carga de triglicéridos y mejora los valores lipídicos en sangre. También reduce la presión arterial y favorece la reducción del sobrepeso. Aunque no tiene por qué ayudar a aumentar la masa muscular, sí que colabora con mantener el tono, lo que también ayuda al sistema vascular.

Un estudio publicado en la Harvard Health Publishing encontró que la práctica de moderada a intensa de algún tipo de baile estaba relacionada con un menor riesgo de morir por algún tipo de enfermedad del corazón. Para hacernos una idea, este efecto era ligeramente mayor que el que tiene caminar.

Existen, incluso, estudios que apuntan que bailar quema más calorías que correr, aunque esto tiene muchos matices que señalar. En general, practicar de manera moderada o intensa el baile puede resultar una manera perfecta y divertida para proteger nuestro corazón, algo que nos viene de perlas en estos momentos.

También tiene beneficios para nuestra mente

Admitamos que no es ninguna sorpresa: el baile ayuda a reducir el estrés. Podemos señalar dos mecanismos básicos relacionados con la actividad física y con la propia actividad lúdica. El primero es harto conocido, pues existe un efecto psicológico asociado a la disciplina y la organización. También existe un efecto fisiológico en el cual las endorfinas y el sistema de recompensa juegan un papel especialmente importante.

La sensación de bienestar resultante del esfuerzo físico es sutil pero patente y apaga parte del estrés. También es importante señalar que para maximizar esta respuesta es necesario mantener cierta regularidad, «dosis» y continuidad. Esto quiere decir que hay que mantener un ritmo más o menos constante, como ocurre con cualquier deporte.

Por otro lado, el baile permite romper con la tesitura del momento, generando otro contexto lúdico que ayuda a romper con el estrés. Por si fuera poco, existen varios estudios que demuestran que bailar es un ejercicio excelente para mantener las habilidades cognitivas en el envejecimiento. Por estas razones, el baile, incluso dentro de casa, puede ayudarnos no solo a mantener un buen cardio, sino también una mente más despejada y mejor humor.

Mejora la flexibilidad, la resistencia y la coordinación

Además de lo anterior, el baile es muy útil en otros ámbitos. Por ejemplo, ayuda a mejorar la flexibilidad muscular y a fortalecer las articulaciones, dejando atrás vicios posturales y reforzando la espalda al realizar ciertos pasos. Según este estudio, bailar tiene el beneficio potencial de hasta otros 16 ejercicios distintos, reforzando la afirmación anterior.

Por si fuera poco, existen evidencias que demuestran que hacer ejercicio físico, el cual es comparable con el baile medio o intenso, se asocia con un riesgo 73% menor de sufrir incapacidad para realizar tareas habituales a medida que envejecemos. En otras palabras, que el ejercicio, y el baile, ayudan a un mejor envejecimiento, algo que también concuerda con las estimaciones previstas.

El baile ayuda a aminorar la pérdida muscular, así como a mejorar la flexibilidad de las articulaciones. Asimismo, induce cambios antiaterogénicos en cada vaso sanguíneo y mejora la capacidad de regeneración del músculo cardíaco por la liberación de mioquinas o miocinas desde el músculo, que promueven un ambiente interno con características antiinflamatorias.

Por último, y no por ello menos importante, el baile ayuda a mejorar la coordinación corporal, lo que a larga es muy positivo tanto a corto como a largo plazo. La coordinación ayuda a sufrir menos accidentes y mantener una vida más activa. A pesar de que hacen falta más estudios que nos permitan sacar hipótesis robustas, por el momento, podemos afirmar sin mucho miedo a equivocarnos que todo apunta a los beneficios del baile, una actividad que podemos realizar en el salón de nuestra propia casa y en casi cualquier circunstancia.

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